Publicado el 27 de agosto de 2026. Un equipo de astrónomos ha utilizado el James Webb Space Telescope (JWST) para estudiar 72 estrellas jóvenes similares al Sol y analizar cómo el material que forma los planetas desaparece de los discos protoplanetarios que rodean a estos astros en sus primeras etapas de evolución.
Los resultados indican que la formación planetaria está condicionada por una ventana temporal limitada. Los discos protoplanetarios están compuestos por gas y polvo que giran alrededor de estrellas jóvenes, pero una parte de ese material escapa de forma constante al espacio. A medida que el disco se dispersa, disminuye la cantidad de materia disponible para construir nuevos mundos.
La investigación constituye el estudio más detallado realizado hasta ahora sobre los mecanismos que extraen material de estos discos y sobre la relación entre esa pérdida y las distintas fases de la formación planetaria alrededor de estrellas similares al Sol. Al comparar estrellas que se encuentran en diferentes momentos de su juventud, los investigadores pudieron construir una visión secuencial de la evolución temprana de un sistema planetario.
Para seguir la pérdida de material, el equipo empleó datos del Mid-Infrared Instrument (MIRI) del JWST y estudió el movimiento del hidrógeno molecular, una de las moléculas más comunes de los discos protoplanetarios. El análisis mostró que los mecanismos responsables de expulsar el gas no permanecen iguales durante toda la evolución de una estrella joven.
En las primeras fases, la pérdida de masa está dominada por potentes chorros y vientos impulsados magnéticamente. Estos fenómenos son alimentados por campos magnéticos que atraviesan los discos protoplanetarios. Más adelante, cuando el disco se vuelve más delgado y la luz de la estrella puede atravesarlo con mayor facilidad, los chorros y los vientos magnéticos pierden fuerza.
En esa etapa adquiere mayor importancia la fotoevaporación. La radiación de alta energía de la estrella joven ioniza el gas y lo expulsa del disco hacia el espacio. El resultado muestra que no existe un único proceso encargado de eliminar el material necesario para formar planetas, sino que distintos mecanismos pueden dominar en diferentes momentos.
La evolución del disco es especialmente relevante para los gigantes gaseosos. Planetas como Jupiter y Saturn necesitan reunir atmósferas muy extensas y, por tanto, requieren más material que los mundos rocosos pequeños, como la Tierra. Si el gas se pierde antes de que estos planetas puedan acumularlo, la posibilidad de formar cuerpos ricos en gas queda prácticamente cerrada.
“Los gigantes gaseosos como Jupiter deben ensamblar sus atmósferas masivas mientras el disco todavía es lo bastante sustancial como para suministrarlas, antes de que los vientos y los chorros arrastren esa materia prima al espacio”, explicó Naman Bajaj, de la University of Arizona, líder del equipo.
Uma Gorti, del SETI Institute y miembro del equipo, señaló que el estudio permite observar en una muestra amplia de sistemas jóvenes cómo cambian con el tiempo los mecanismos que retiran gas de los discos donde se forman los planetas. Según Gorti, la dispersión del disco establece un reloj fundamental para la formación planetaria: una vez que desaparece el gas, la oportunidad de construir planetas ricos en este elemento termina prácticamente.
El trabajo también demuestra la capacidad del JWST para estudiar la dispersión de gas y polvo alrededor de estrellas jóvenes individuales. Como siguiente paso, los investigadores pretenden determinar cuánto material desplaza cada mecanismo y en qué regiones de los discos actúa con mayor intensidad. Con esos datos esperan elaborar un modelo que permita calcular con qué rapidez se interrumpe la formación planetaria y en qué zonas de un disco protoplanetario es más probable que se formen distintos tipos de planetas.
La investigación fue publicada el 25 de agosto de 2026 en The Astronomical Journal. Fuente: Space.com.