14 de agosto de 2026. El James Webb Space Telescope (JWST) ha detectado agua y polvo cósmico alrededor de IRS 3, una estrella envejecida situada a solo 0,55 años luz de Sagittarius A* (Sgr A*), el agujero negro supermasivo que ocupa el centro de la Vía Láctea. El hallazgo indica que estos materiales pueden formarse y mantenerse incluso en una región sometida a una intensa radiación y a otras condiciones extremas.
El equipo utilizó el Mid-Infrared Instrument (MIRI) de Webb para estudiar IRS 3, una de las fuentes más brillantes en el infrarrojo medio del centro galáctico. Sgr A* tiene una masa equivalente a unos cuatro millones de soles y se encuentra rodeado por una concentración especialmente densa de estrellas.
IRS 3 es una estrella de la rama asintótica gigante, una fase avanzada de la evolución estelar en la que los astros expulsan grandes cantidades de gas y polvo mediante vientos estelares intensos. Este tipo de estrellas devuelve material al espacio, donde puede incorporarse posteriormente a nuevas generaciones de estrellas y planetas.
La posición de IRS 3 planteaba dudas sobre la capacidad de ese material para sobrevivir. El centro de la Vía Láctea está expuesto a una radiación intensa y alberga numerosas estrellas, un entorno que podría destruir moléculas y partículas de polvo recién producidas. Sin embargo, las observaciones de Webb apuntan a que tanto el polvo como el agua pueden persistir allí.
Para reconstruir la estructura que rodea a IRS 3, los investigadores combinaron el espectro de la estrella con simulaciones sobre la propagación de su luz a través de distintos modelos del material circundante. El análisis reveló una distribución en capas, con forma de envoltura, compuesta por polvo de silicatos y extendida hasta unas 10.000 unidades astronómicas desde la estrella. Cada unidad astronómica equivale a la distancia media entre la Tierra y el Sol.
La temperatura dentro de esa envoltura desciende desde unos 927 grados Celsius en las regiones cercanas a IRS 3 hasta aproximadamente -173 grados Celsius en sus zonas exteriores. Webb también encontró pruebas claras de la presencia de agua en la envoltura, en lo que constituye la primera detección de este material alrededor de IRS 3. Las observaciones no permiten determinar cuánta agua hay, pero sí muestran que puede sobrevivir en las proximidades del centro galáctico.
“La detección de agua es especialmente emocionante porque demuestra que el material molecular puede sobrevivir en un entorno dominado por una radiación intensa”, afirmó Macarena Garcia Marin, coautora del estudio y astrónoma de la ESA.
El agua y el polvo son componentes importantes de la química asociada a la formación de estrellas y planetas. Por ello, el material expulsado por estrellas envejecidas como IRS 3 podría contribuir a futuras generaciones de estos objetos, incluso en las regiones cercanas a un agujero negro supermasivo.
El resultado también aporta información sobre el reciclaje de materia en los centros de las galaxias y sobre el papel de las estrellas evolucionadas en el suministro de polvo y moléculas. “Los centros galácticos están entre los entornos más extremos, por lo que entender si las estrellas pueden seguir enriqueciendo sus alrededores es una cuestión importante”, señaló Florian Peißker, autor principal del estudio, de la University of Cologne. Sus resultados fueron publicados el 11 de agosto en la revista Astronomy & Astrophysics. Fuente: Space.com.