Los astronautas suelen sufrir estreñimiento durante sus estancias en el espacio, y un nuevo estudio ofrece pistas sobre el origen de este problema. El trabajo, publicado el 29 de junio en Nature Communications, apunta a que la microgravedad ralentiza el movimiento de los alimentos por el intestino y modifica la forma en que las bacterias intestinales procesan los nutrientes.
El análisis fue realizado por investigadores de la University of Copenhagen y NASA a partir de muestras de sangre obtenidas antes, durante y después de misiones a bordo de la International Space Station (ISS). En total, el equipo estudió 488 muestras de plasma pertenecientes a 52 astronautas que pasaron entre dos y nueve meses en el laboratorio orbital entre 2006 y 2018.
Los científicos emplearon una técnica denominada metabolómica, que permite medir pequeñas moléculas presentes en la sangre y obtener una imagen bioquímica de la respuesta del organismo y de los microorganismos que viven en él. El estudio identificó cambios en alrededor de 40 compuestos circulantes durante los vuelos espaciales, incluidos varios metabolitos producidos cuando las bacterias del colon fermentan proteínas.
Giorgia La Barbera, coautora principal del estudio y profesora asociada del Department of Nutrition, Exercise and Sports, explicó que las muestras mostraron un aumento de la fermentación de proteínas por parte de las bacterias intestinales pocas semanas después de la llegada de los astronautas al espacio. Esta alteración se mantuvo hasta el regreso a la Tierra.
En condiciones normales, las bacterias del colon utilizan principalmente fibra y carbohidratos como fuente de energía. Si la digestión se ralentiza, esos carbohidratos pueden agotarse antes y los microorganismos comienzan a descomponer una mayor cantidad de proteínas. Como consecuencia, generan metabolitos distintos que pueden pasar al torrente sanguíneo.
Los compuestos asociados con este proceso aumentaron durante las estancias en el espacio y disminuyeron en gran medida pocos días después del regreso a la Tierra. Para los investigadores, este patrón constituye una evidencia bioquímica de que la digestión se ralentiza durante los vuelos espaciales. Henrik Roager, coautor del estudio y también profesor asociado del Department of Nutrition, Exercise and Sports, señaló que la ausencia de gravedad probablemente hace que los alimentos avancen más despacio por el intestino.
El equipo no midió directamente la velocidad a la que los alimentos atravesaban el aparato digestivo de los astronautas. Por ello, el tránsito más lento se plantea como una interpretación de los cambios metabólicos observados. Las diferencias en la alimentación, incluidos el consumo de cafeína, pescado y grasas, explicaron menos de un tercio de las variaciones detectadas, por lo que la dieta por sí sola no bastaría para explicar el fenómeno.
La fermentación elevada de proteínas puede producir compuestos como amoníaco y sulfuro de hidrógeno. Además, algunos de los metabolitos relacionados con este proceso se han vinculado con otros efectos negativos para la salud. Por ese motivo, los resultados podrían ser relevantes para futuras misiones de larga duración, incluidas las expediciones a la Luna y Marte, en las que los problemas digestivos podrían prolongarse durante meses o incluso años.
Una posible medida preventiva sería aumentar el consumo de fibra y de carbohidratos de fermentación lenta. Según el equipo, estos nutrientes proporcionarían a las bacterias intestinales más carbohidratos para consumir y reducirían su dependencia de la fermentación de proteínas. La investigación también podría aportar información sobre trastornos digestivos en la Tierra al mostrar cómo un tránsito intestinal más lento modifica la actividad microbiana.
Los investigadores recuerdan que otros estudios sobre la salud de los astronautas en microgravedad ya han ofrecido conocimientos aplicables a la medicina terrestre. La pérdida de densidad ósea, la reducción de masa muscular y los cambios cardiovasculares e inmunitarios asociados al envejecimiento y las enfermedades son algunos de los ámbitos que se han beneficiado de la investigación espacial.
Fuente: Space.com.